Bueno, pues ya he regresado de mis vacaciones de Semana Santa.
Hay una tradición en mi villa marinera que os la relato:
El domingo de ramos los ahijados/as le dan a sus padrinos/as de bautizo, la palma entrelazada, ramo de olivo o laurel bendecido, y el domingo de Pascua, éstos les corresponden con el bollo decorado.
Este bollo de mantecado de Avilés, es una seña de
identidad por su forma estrellada de los moldes donde se cocinan, el baño glaseado y el tipo de adornos que lleva.
Este mantecado se la ha echo mi madre a
Ladis y
Pelayo pues es la madrina de ambos.

Esta exquisito, una verdadera pena que no lo
podáis probar, pero en estos casos, ¡viva el colesterol, la glucosa y los kilos que se cogen!
Obviamente
estaría feo, que no me lo comiera pues la pobre "lela ita" como llama mi
Ladis a mi madre, estuvo hasta de las cuatro de la mañana haciendo bollos para que nos lo traigamos a
Albacete.